¿Cómo cuidar un viñedo “mimado” por el clima?

¿Cómo cuidar un viñedo “mimado” por el clima?

¿Puede un año marcado por una climatología favorable para el viñedo convertirse en un problema para el viticultor? La respuesta parece obvia pero quizás no lo es tanto.

El primer hecho a considerar es que en condiciones tan prolíficas como la que vivimos este 2016, la vegetación puede tender a «desmadrarse”. Una solución para evitar este excesivo vigor es utilizar cubiertas vegetales, que compiten por los recursos del suelo con las cepas.

Si aún así no es suficiente se recurre a despuntes y desnietados, que conseguirán mantener la vegetación en posición vertical en la espaldera y permitirán un correcto aireado e insolación de los racimos. En las grandes explotaciones es común recurrir a maquinaria, pero en las pequeñas hay que optar por otros recursos y estas labores se realizan de forma manual.

Otro problema de años como el actual, con una climatología tan favorable, es que el viñedo se presenta con una gran muestra, es decir, gran cantidad de racimos. Como todos sabemos, la calidad y la cantidad no suelen ir de la mano en la mayoría de los aspectos de la vida y el viñedo no es una excepción. Es una simple cuestión matemática: si existe mucho fruto, la planta deberá «repartir» sus recursos, lo que mermará la calidad de la uva.

Para evitar que esto suceda se realizan «aclareos«, de modo que se retiran los racimos que se consideran sobrantes hasta obtener de la producción deseada en función del potencial vegetativo de la cepa y del vino al que se vaya a destinar. Y este proceso, no importa si se trata de una explotación grande o pequeña, siempre se realiza a mano.

Como veis, tanto si el año es malo como si es bueno, en el campo siempre hay que trabajo que realizar.

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