Depósitos de vino: tipos y carácter que imprimen en la crianza

Acero inoxidable, madera (barricas), cemento o ánforas de barro. ¿Qué depósitos de vino elegir en mi caso?

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La crianza del vino, un proceso crucial en el proceso de elaboración, puede verse significativamente influenciada por el tipo de depósito utilizado. 

Los depósitos de vino más comunes son de acero inoxidable, madera (barricas), cemento y, en menor medida, ánforas de barro. Cada uno de estos depósitos aporta características únicas al vino durante su crianza: 

1. Depósitos de acero inoxidable

• Neutralidad: No aportan sabores ni aromas al vino, lo que permite conservar el perfil varietal y la pureza de la fruta. 

• Control de temperatura: Facilitan el control preciso de la temperatura durante la fermentación y crianza, importante para preservar la frescura y los aromas del vino. • Limpieza y mantenimiento: Son fáciles de limpiar y mantener, reduciendo el riesgo de contaminaciones. 

2. Barricas de roble

• Aportación de compuestos: El roble aporta taninos, ligninas y otras sustancias que influyen en la estructura, color y sabor del vino, proporcionando notas de vainilla, tostado, especias y mayor complejidad. 

• Microoxigenación: La porosidad de la madera permite una ligera entrada de oxígeno, que suaviza los taninos y estabiliza el color, mejorando la textura y longevidad del vino. 

• Interacción con el vino: La elección entre roble francés, americano o de otras regiones, así como el grado de tostado de la barrica, influye en las características finales del vino. 

3. Depósitos de cemento

• Inercia térmica: El cemento mantiene una temperatura constante, lo que es beneficioso para una fermentación lenta y controlada. 

• Microoxigenación: Al igual que las barricas, permiten una ligera oxigenación sin los aportes de sabor de la madera, manteniendo el carácter del vino. 

• Neutralidad: No aportan sabores adicionales, pero sí pueden mejorar la textura y sensación en boca del vino. 

4. Ánforas de barro

• Oxigenación controlada: Permiten una microoxigenación similar a la madera, sin aportar sabores propios, lo que puede realzar la expresión varietal y la textura del vino. 

• Tradición y modernidad: Combinan métodos ancestrales con técnicas modernas, resultando en vinos con características distintivas y un perfil único. 

• Neutralidad y porosidad: Al igual que los depósitos de cemento, son neutrales en sabor pero permiten una interacción suave con el oxígeno. Influencia en el perfil del vino 

• Aromas y sabores: Los depósitos de madera añaden complejidad con notas de vainilla, coco, especias y tostados, mientras que los de acero inoxidable y cemento mantienen los aromas y sabores frutales y varietales más frescos. 

• Estructura y textura: La microoxigenación en barricas y ánforas puede suavizar taninos y mejorar la estructura en boca. Los depósitos de cemento también mejoran la textura sin añadir taninos. 

• Evolución y envejecimiento: Los vinos criados en barricas tienden a envejecer mejor debido a la estabilización del color y los taninos. Los depósitos inertes como acero inoxidable y cemento preservan la frescura y son ideales para vinos jóvenes. 

En resumen, la elección del tipo de depósito para la crianza del vino depende del estilo de vino que se desea producir, el perfil organoléptico buscado y las características específicas que el enólogo quiere realzar.

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